Miriam Ortiz de Zárate
Executive Coach

AECOP

 

 

Escasez versus Abundancia

La mayoría de nosotros crecemos con una mentalidad de escasez, con la creencia de que no hay suficiente para todos.

Desde la cuna, escuchamos frases relacionadas con esta creencia:

“¿Crees que el dinero se da en los árboles?”
“Hay que luchar mucho para conseguir una mínima estabilidad”
“Debes esforzarte en ser el primero, en destacar sobre los demás, porque la competencia es muy dura”
“Nadie te va a regalar nada”...

Crecemos con la idea de que a lo largo de nuestra vida, tendremos  que competir, luchar y sudar para conseguir lo que necesitamos y deseamos y, desde esta creencia Aprendemos a juzgar que lo que tenemos no es suficiente, sentimos un “hambre” que no somos capaces de colmar, Vivimos con miedo ante la idea de perder lo que tenemos, nos hacemos desconfiados, pensando que alguien puede arrebatarnos lo que es nuestro u obligarnos a compartir unos recursos que son escasos.

Todas estas creencias desembocan en tres tipos de conductas, en función de diversos factores:

  •  Conductas orientadas a acaparar, puesto que se juzga que los bienes son escasos y pueden faltar en el futuro (acaparar, reunir, atesorar...). La persona con mentalidad de escasez puede acumular dinero, propiedades, etc. y tiene dificultades a la hora de mostrarse generoso o de compartir lo que tiene con los demás (no solo objetos, también conocimiento, relaciones, etc).
  • Conductas de conservación, fruto de la preocupación de perder lo que se ha logrado. (Evitar la pérdida, asegurar, no compartir...). La persona con mentalidad de escasez dedica muchos recursos a asegurarse el futuro, a garantizar la conservación de aquello que ha logrado y, a pesar de sus esfuerzos, vive en la inseguridad y el temor de que sus temores lleguen a cumplirse.
  • Conductas relacionadas con la competición, al anhelar lo que tienen otros y juzgar que para conseguir algo, es necesario luchar contra otros que aspiran a la misma meta. Estas conductas generan envidia, el deseo íntimo de que el otro no logre sus objetivos.

La mentalidad de abundancia, sin embargo, considera la vida como un gran banquete, un lugar de oportunidades, para cada uno de nosotros, que se puede transitar con confianza. Esto no significa vivir de espaldas a la realidad de las situaciones dolorosas de la vida, sino relacionarse con el mundo desde una posición más optimista y confiada, con menos inseguridad y menos miedo.

Desde la mentalidad de abundancia no es tan importante cuántas riquezas puedan acumularse como disfrutar de lo que se posee sin la preocupación constante por la pérdida, conociendo el verdadero significado de la tranquilidad.


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